En una noche épica en el Estádio da Luz, Benfica derrotó 4-2 a Real Madrid gracias a un gol imposible del arquero Anatoliy Trubin en el minuto 98. El cabezazo del ucraniano selló la remontada, metió a las Águilas en playoffs (puesto 24°) y condenó a los Merengues al noveno lugar, obligándolos también a la fase de repechaje. José Mourinho, ante su ex equipo, vivió una velada inolvidable.
El encuentro comenzó con Benfica dominando y generando peligro temprano, pero Real Madrid golpeó primero en el minuto 30: Kylian Mbappé cabeceó con potencia un centro de Raúl Asencio para poner el 0-1. La ventaja duró poco; solo seis minutos después, un error defensivo de Asencio permitió que Vangelis Pavlidis centrara y Andreas Schjelderup empatara de cabeza (1-1). Las Águilas crecieron en confianza y, justo antes del descanso, en el 45+5', Tchouaméni derribó a Otamendi en el área: penal claro que Pavlidis convirtió al medio para irse al entretiempo con ventaja 2-1. Un primer tiempo intenso, con Benfica más efectivo y Madrid pagando caro sus desatenciones.
Tras el descanso, Benfica salió con todo y amplió la diferencia en el 54': Schjelderup recibió de Pavlidis, giró ante Asencio y definió cruzado para el 3-1 con su doblete. Real Madrid reaccionó rápido; en el 58', Mbappé anotó su segundo de la noche con una definición rasante tras asistencia de Arda Güler, recortando a 3-2 y metiendo presión. El partido se volvió de ida y vuelta, con expulsiones tardías de Asencio (90+2') y Rodrygo (90+7') que dejaron a Madrid con nueve. En el descuento, cuando todo parecía definido, Mourinho mandó subir a Trubin en un tiro libre: el arquero cabeceó perfecto un centro de Aursnes en el 90+8' para el 4-2 definitivo, desatando la locura en Lisboa y asegurando la clasificación por diferencia de gol.
🧐 Un resultado histórico que quedará en la memoria: el gol de un arquero en el último suspiro cambió el destino de dos gigantes. Benfica avanza con vida nueva bajo Mourinho, mientras Real Madrid deberá remar desde los playoffs. El fútbol, una vez más, demostró que nada está escrito hasta el pitazo final.

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