La Academia venció 1-0 al Xeneize en La Bombonera por la semifinal del certamen y picó su boleto a la definición del próximo sábado en Santiago del Estero, donde aguarda por el ganador del clásico entre Gimnasia y Estudiantes.
Racing volvió a sacar chapa de candidato y, con su victoria 1-0 en el Pedro Pompilio, logró clasificarse a la final del Torneo Clausura de la Liga Profesional 2025. El encuentro quedó lejos de las altas expectativas y fue Adrián “Maravilla” Martínez quien logró torcer la balanza con un sensacional cabezazo, después de casi diez partidos sin convertir. Ese gol no solo cortó su sequía, sino que también colocó al equipo de Gustavo Costas como el primer finalista en Santiago del Estero, donde se jugará la definición este sábado 13 de diciembre.
El desarrollo inició trabado, con mucho roce y pocas conexiones limpias. El conjunto local intentó adueñarse del ritmo presionando alto y buscando acelerar por las bandas, aunque le costó generar ventajas cerca del arco defendido por Cambeses, firme en cada pelota aérea y atento en los anticipos. La visita mantuvo su plan de partido: orden táctico, presión escalonada y ataques directos cuando encontraba huecos, aunque tampoco logró profundizar demasiado durante los primeros 45 minutos.
La segunda mitad mostró un ligero cambio. El equipo azul y oro adelantó líneas e intentó ser más agresivo, pero chocó contra un bloque bien trabajado, sólido en los cruces y eficaz para cerrar los caminos por adentro. Ese desgaste fue aprovechado por el conjunto académico, que empezó a ganar metros, manejar mejor las transiciones y encontrar espacios para dañar.
El quiebre llegó a los 75 minutos: un centro perfecto desde la derecha encontró a Martínez en plena elevación, ganando entre los defensores y conectando un testazo limpio que dejó sin reacción al arquero local. Un gol a pura potencia que cambió definitivamente el guion del partido.
Con la ventaja, los de Costas administraron con inteligencia cada tramo final. Recuperaron rápido, enfriaron el juego cuando fue necesario y controlaron las emociones para evitar que su rival encontrara caminos claros hacia el empate. El conjunto dirigido por Diego Martínez empujó más desde el corazón que desde las ideas, pero nunca logró desarmar la estructura defensiva visitante.
El pitazo final desató el festejo académico y dejó un silencio denso en el estadio. Con una actuación práctica y un rigor táctico notable, el conjunto albiceleste se metió por primera vez en su historia en la final del Clausura, donde aguarda por el ganador de Gimnasia–Estudiantes. La definición será el próximo sábado a las 21:00 en el Estadio Madre de Ciudades.
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